Sección Oficial

Si en la edición de 2010 nos hacíamos eco de las ya entonces duras restricciones presupuestarias -que obligaban a rebajar la tradicional cifra de catorce largometrajes a concurso hasta diez-, este año, más duro aún en cuanto a recortes, debemos consignar que, al igual que la pasada edición, la Sección Oficial consta de igual número de títulos. Para la próxima edición queda el poder regresar, o no, a la situación de los tres primeros años. No obstante, también en esta edición hemos intentado mantener tanto el interés cinematográfico y sociológico de nuestra selección, como una cierta proporcionalidad en la proveniencia de las películas.

Asimismo en esta ocasión se darán cita en Granada algunos reconocidos maestros. Es el caso del georgiano Otar Iosseliani, el único cineasta de su país que ha logrado estrenar con cierta regularidad en España. De él tendremos un divertido experimento casi autobiográfico, Chantrapas, mientras que uno de los más grandes realizadores japoneses vivos, Masahiro Kobayashi -quien ya participó en el Festival de Granada Cines del Sur, aunque en Itinerarios-, estará presente en la sección competitiva con su última película -Haru´s Journey- que, por una extraña y no poco trágica casualidad, ha sido rodada en la misma provincia japonesa que soportó recientemente el terrible tsunami. Otro conocido, el egipcio Ahmad Abdalla -de quien vimos el pasado año su anterior Heliopolis-, presenta en esta ocasión la que bien podríamos denominar última película anti-Mubarak, porque Microphone -rodada cuando aún estaba en pie la dictadura del general- da cuenta del estado de hastío y decepción ante la corrupción que asolaba el ya viejo Egipto anterior a los sucesos de los últimos meses.

De Marruecos proviene Pegasus, en la que el director Mohamed Mouftakir narra una historia a medio camino entre el drama psicoanalítico y la denuncia social de la situación de la mujer en la tradicional sociedad de su país. La participación africana se completa, a su vez, con otra peripecia con protagonismo femenino: Life, Above All del sudafricano Oliver Schmitz, sensible narración alrededor de una niña de doce años que tiene que sacar adelante a su madre enferma de sida. También protagonizada por una mujer, la película Paraísos artificiales de la mexicana Yulene Olaizola confirma las virtudes como cineasta de la autora de la sorprendente Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo, aunque ahora en un registro de ficción que no renuncia, no obstante, a una mirada documental. El argentino Rodrigo Guerrero, por su parte, muestra en El invierno de los raros, la extraña vida de un grupo de personajes en un olvidado pueblo del interior de su país; en la primera película argentina que compite en la Sección Oficial en toda la historia de Cines del Sur.

Precious Life del israelí Shlomi Eldar cuenta con las armas del mejor cine de no ficción: la prodigiosa historia de una joven madre palestina a quien el propio director -un conocido periodista televisivo- ayuda a sacar adelante, en un hospital israelí, a uno de sus hijos -aquejado de una enfermedad hereditaria- en una película que arroja una mirada sabia y sin contemplaciones a la cruda realidad del enquistado conflicto palestino-israelí. Y de dos países tan diferentes entre sí como Corea del Sur y Kirguistán llegan dos historias con ecos en el pasado: Dance Town de Jeon Kyu-hwan habla de la realidad cotidiana de una mujer que, proveniente de Corea del Norte, debe intentar acomodarse a la vida en el sur, un país del que lo desconoce todo; mientras que Aktan Arym Kubat muestra en The Light Thief cómo prosperan en la nueva realidad sociopolítica de la antigua república soviética centro-asiática una nueva clase de arribistas profesionales, políticos sin escrúpulos y dirigentes locales que poco se diferencian de las viejas autoridades soviéticas.