Sesiones Especiales

TransCine

CON LA COLABORACIÓN DE LA DIPUTACIÓN DE GRANADA130


TransCine es un neologismo que alude en pleno siglo XXI, al pasaje al lado opuesto del cine e implícitamente se sitúa, por tanto, más allá de la opinión de muchos cineastas, críticos e historiadores que discuten su muerte.

Esta discreta sección se singulariza, precisamente, porque defiende la mutación, resurrección o reinvención de determinadas prácticas fílmicas y videográficas de las que los cines del Sur son un claro exponente. Pero, si bien este fenómeno no es exclusivamente contemporáneo o resonancia de un movimiento, ni siquiera una práctica fílmica organizada, de manera transversal esta sección quiere ser una oportunidad para hallar los fundamentos o perseguir las huellas en aquellas imágenes y films fundacionales que han precedido a los directores o filmografías emergentes. En tales piezas tendremos ocasión de investigar las fuentes de cinegrafías actuales.

Si, mediante la condensación o el desplazamiento, el relato convencional se ha transformado en general en cine ensayo, cine expandido, poema visual, video art, clip, machicinéma, documental, diario o anotación?; en otras ocasiones los géneros tradicionales se fusionan de modo que resultan ser eco del sincretismo cinematográfico y cultural de estos países.

Pero más allá de esta transversalidad, TransCine puede constituir también una condensación de Transnacional, por cuanto gran parte de estas filmografías se sustenta en financiación de diferentes países; transcripción, porque a veces ni en el país de origen del director puede estrenarse la obra; transacción del Sur al Norte porque es en los grandes festivales europeos donde estas prácticas fílmicas son reconocidas inicialmente; transferencia de emociones porque, lejos del artificio, las filmografías del Sur conectan con el espectador globalizado; transgresión y transformación en las formas heredadas de las segundas vanguardias y del cine moderno; ?transición, transigir, transitar,?transmigrar, transparencia, transmutable, transposición, pero ante todo transmisión como sólo el cine, que permite eliminar el olvido y reconstruir la memoria, sabe hacerlo.

En el programa de este año hemos considerado centrar nuestra atención en un cineasta singular: Kidlat Tahimik. Estamos ante un escritor, performance, videoartista, animador de la escena cultural filipina desde comienzos de los setenta, una década que globalmente se situaba tras los rastros de la contracultura y que en Filipinas apuntaba hacia la crítica neocolonialista después de una época de represión con Ferdinand Marcos.

Con la exhibición de Perfumed Nightmare (1977), una pieza que obtuvo reconocimiento internacional a partir de su exhibición en el Festival de Berlín, tendremos la ocasión de explorar el eco de las cinegrafias europeas y la influencia de la productora Zoetrope y de cineastas como Werner Herzog. Pero también la caja de resonancia que pudo tener en su época en Filipinas y, actualmente, en los jóvenes de su país.

Después de grandes crisis, el cine filipino es hoy reconocido por la crítica internacional. Tras su paso por los grandes festivales, autores como el joven Raya Martin, Brillante Mendoza o Auraeus Solito han sorprendido con sus prácticas fílmicas que rastrean y entronizan una cierta lectura de los géneros en el cine, concibiendo a veces un cine primitivo allí donde, precisamente, por sus circunstancias coloniales faltó.

¿Cómo podemos rastrear esta actual vitalidad del cine filipino, conscientes de la incipiente industria cinematográfica y de la devastación cultural sufrida por los diferentes colonialismos, la censura o la represión xenófoba?

Perfumed Nightmare y Kidlat Tahimik son una de las posibles respuestas a las preguntas que el propio cine filipino plantea.

  • Perfumed Nightmare (Mababangong Bangungot)

    Kidlat Tahimik

    Esta fábula semi-autobiográfica gira en torno a Kidlat, un joven nacido en Filipinas -como el realizador- en 1942, durante la ocupación estadounidense. Perfumed Nightmare cuenta la historia del despertar y la reacción de Kidlat ante el colonialismo cultural estadounidense. Kidlat sueña con Cabo Cañaveral y escucha incondicionalmente las emisiones de Voice of America. Es el presidente de la sección local del club de fans de Werner von Braun y su deseo es el de formar parte del mundo desarrollado. Con la llegada de un estadounidense a un congreso internacional, se le presenta una gran oportunidad. En París descubre que el progreso en el mundo desarrollado está muy lejos de la perfección y, de hecho, está destruyendo valores importantes. La película muestra la desilusión de Kidlat con la modernidad.

    FILIPINAS 1977. 16 MM. Color. 95’

    Ver ficha técnica